lunes, 10 de enero de 2011

palabra de vida semanal

PALABRA DE VIDA SEMANAL



Domingo VIII: Servir sólo a Dios27 de febrero de 2011
“Nadie puede estar al servicio de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero” (Mt 6, 24-25)
No podemos servir a dos señores. O estamos con Dios o estamos con su enemigo y con los que le ayudan. San Francisco lo entendió así cuando, camino de la guerra, se le apareció Cristo y le preguntó a quién prefería servir, si al Señor a su criado; en aquel caso, el “criado” era el propio Papa, pues San Francisco marchaba a combatir enrolado en el ejército papal; en otros casos, no se trata de un criado, sino directamente del demonio, el enemigo de Cristo y de los hombres. San Francisco tomó una decisión que cambió su vida: regresó a Asís y, tras pasar por la vergüenza de ser considerado un cobarde, esperó las órdenes de su nuevo Señor. Este le mantuvo unos meses en oscuridad, para probarle, hasta que le reveló en San Damián lo que quería de él: “Repara mi casa que, como ves, amenaza ruina”.
Así es siempre y así es con cada uno de nosotros. Intentamos compaginar las cosas, poner una vela a Dios y otra al diablo. Pero es imposible y, más pronto o más tarde, nos vemos forzados a elegir. Hagámoslo cuanto antes. Pongamos a Dios y a las cosas de Dios en el primer lugar de nuestra vida, en el primer lugar de nuestro corazón. No adoremos a nada –dinero, honor, poder-, ni a nadie –no pongamos delante de Dios ni siquiera al amor más noble, como es el de la familia, justificando por ellos cosas que no deberíamos hacer-. Esta primacía de Dios nos impedirá, además, adorar a cosas o a personas que terminarían por destruirnos, por despersonalizarnos, por transformarnos en esclavos que, después de ser utilizados, son desechados por el sistema o por la persona que los ha estrujado.
Propósito: Si Dios es el primero, ¿soy coherente con esa opción? ¿Le doy el tiempo debido, la limosna debida, le defiendo cuando le atacan o cuando atacan a los suyos?


Domingo VII: Perdonar para recibir el perdón20 de febrero de 2011
“Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo” (Mt 5, 41-43)
Cuando el Señor nos pide amar al enemigo, nos está pidiendo algo que va más allá de lo que el hombre por sí sólo puede realizar. Sin la ayuda de la gracia, este mandato de Cristo es imposible cumplirlo. Quizá se podría no devolver mal por mal, pero de ahí a hacer el bien a quien te ha hecho daño hay un largo trecho. Y, sin embargo, eso es lo que pide Cristo porque eso es lo que Él practicó.
Ahora bien, quizá este mandamiento lo valoraríamos de otro modo si cambiáramos la perspectiva. ¿Qué nos parecería si en realidad el Señor no nos estuviera hablando a nosotros sino a esa persona a la que hemos hecho daño y que tiene la posibilidad de vengarse de nosotros, de devolvernos el golpe que antes nosotros le dimos? ¿Verdad que en ese caso ya no nos parecería tan descabellada la orden del Señor? ¿Verdad que le rogaríamos a nuestro enemigo que la cumpliera e incluso le recordaríamos que no sería un buen cristiano si no lo hiciera?
Cuando tratamos el tema del perdón siempre pensamos en el que nosotros debemos dar, pero no en el que necesitamos que nos den. Quizá éste no lo recibamos, pero debemos empezar por dar el nuestro, porque a lo mejor así el otro se anima a dar el suyo y porque, como también dijo Cristo, “la medida que uséis la usarán con vosotros”. Necesitamos ser perdonados, por Dios y por los hombres; para que ese perdón nos llegue, empecemos nosotros por otorgarlo a quien nos ha ofendido. Eso es lo que rezamos en el Padrenuestro.
Propósito: Empecemos por perdonar y rezar por los que nos han hecho daño y luego recemos para que aquellos a los que nosotros hemos herido nos perdonen.


Domingo VI: No basta con no ser malo13 de febrero de 2011
“Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos” (Mt 5, 20-22a)
El término “fariseo” está tan desprestigiado que nos resulta difícil comprender lo que quería decir Jesús cuando ponía esa comparación e invitaba a sus discípulos a ser mejores que ellos. En realidad, en aquella época los fariseos eran los más religiosos, observantes y fieles defensores de Dios. Si tuviéramos que buscar un equivalente, diríamos que eran los de “misa diaria”; esta comparación no es justa e incluso es ofensiva en sí misma, pero nos sirve para entender que los apóstoles estaban siendo invitados a ser mejores que los mejores de los judíos. Pero ¿mejores en qué?
Desde luego no se trataba de ser más puntilloso y exigente en cuestiones litúrgicas o en asuntos rituales (descanso del sábado, reglas culinarias, impuestos al templo, etc). Lo que Jesús quería era que se superara por arriba la limitación que mantenía encorsetado el corazón del buen judío, del fariseo. Ciertamente, esto sólo lo pudieron entender bien los apóstoles al final de la vida de Cristo (cuando, en la Última Cena, les da el mandamiento nuevo) y, sobre todo, después de la venida del Espíritu Santo. Pero ya entonces pudieron comprender algo de lo que el Señor quería enseñarles. Para Jesús no se trataba de quedarse contento con no hacer el mal o con cumplir las leyes; lo que Él pedía a sus seguidores es que fueran más allá, que hicieran todo el bien posible, que no se quedaran satisfechos hasta que no hubiera ayudado al prójimo con todas sus fuerzas. Cristo no pedía ni pide imposibles; pide, simplemente, que amemos. Y amar empieza por no hacer el mal y sigue por hacer el bien. Como él hizo.
Propósito: No te conformes con no hacer el mal. Examina tu conciencia sobre los pecados de omisión, sobre el bien que podías haber hecho y que por comodidad has dejado de hacer.


Domingo V: Luz incluso para los que no quieren ver6 de febrero de 2011
“Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte” (Mt 5, 14)
No todos estamos llamados a ser mensajeros del amor de Dios por medio de la predicación de la palabra, quizá porque no somos grandes oradores o porque esa no es nuestra vocación. Pero todos estamos llamados a predicar ese amor de Dios por medio de nuestra vida, de nuestras buenas obras. Para ello no es necesario hacer grandes cosas; basta con intentar cumplir bien nuestro deber, que en la mayor parte de los casos será llevar a cabo actos pequeños, insignificantes y rutinarios. De esta forma, nuestro testimonio será luz para el prójimo, aun cuando éste no nos lo diga.
Especialmente importante serán los momentos de dificultad, de sufrimiento. Entonces es cuando más se fijan en nosotros. ¿Cómo reaccionará este cristiano cuando le han ofendido? ¿Qué hará cuando tiene una enfermedad o cuando ha perdido a un ser querido? ¿Cómo vencerá las tentaciones de la carne, o las de la corrupción?. Nos observan siempre, sobre todo cuando hay problemas. Demos, especialmente en esos momentos, un testimonio que sirva para convencer a los demás de que ser cristiano merece la pena, de que ser cristiano no es lo mismo que no serlo, de que ser cristiano introduce cambios en la vida del hombre, cambios que le mejoran y le hacen más feliz.
Por último, también tenemos que ser luz para aquellos que no quieren ver porque están más cómodos en la oscuridad de su pecado. No se trata de llevarles a la fuerza a la verdad, a la bondad. Más bien se trata de defender la verdad, con amor pero con valentía. En una época oscura como la nuestra, esto resulta especialmente urgente y es una gran obra de caridad, aunque no lo entiendan.
Propósito: Piensa, cada día, en algo que preveas que te va a resultar difícil, para ser coherente con tu fe cuando los demás se fijen en tu comportamiento. No calles por cobardía.


Domingo IV: La alegría cristiana30 de enero de 2011
“Dichosos los que lloran porque ellos serán consolados” (Mt 5, 5)
El relato de las bienaventuranzas es considerado como el proyecto moral del cristianismo. Aunque éste se resume en un único mandamiento, tal y como enseñó Cristo en la Última Cena, el mandamiento del amor, se desglosa en un nuevo y original tipo de mandamientos. Ya no se trata de no hacer el mal, sino sobre todo de hacer el bien. Y para hacer el bien tenemos que ser generosos con nuestro dinero, lo cual nos hace un poco más pobres a la par que hace a los que ayudamos un poco menos pobres. Para hacer el bien tenemos que cumplir con nuestras obligaciones, aunque eso nos suponga derramar alguna lágrima. Para hacer el bien tenemos que defender la causa de la justicia y, como consecuencia, estar al lado de los que sufren las injusticias, aunque nos incluyan a nosotros entre los perseguidos. Para hacer el bien debemos trabajar por la paz, quitando hierro a las situaciones de violencia, aunque eso nos complique la vida y corramos el riesgo de que nos ataquen las dos partes en conflicto. Para hacer el bien tenemos que perdonar, incluso aunque no recibamos de la otra parte un trato semejante.
 
Hay que intentar practicar todas las bienaventuranzas, pero, al menos, convendría por empezar por una – por la que sea más fácil para uno mismo- y especializarse en ella, sin que eso suponga olvidar las demás. Sé pacífico. Sé generoso. Sé humilde. Sé prudente. Sé casto. Sé honrado. Y serás feliz, como promete Cristo.
Propósito: Elige la virtud que te resulte más sencilla. Vívela a fondo. Conviértete en un especialista de ella. Y luego ve a por otra.

jueves, 2 de diciembre de 2010

ECLESIOLOGIA

EL SÍMBOLO NICENO-CONSTANTINOPOLITANO


Creo en un solo Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con él Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
El Credo

El credo contiene toda la Fe católica.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracias del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos. subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


Se divide en 12 artículos:


1° Art: "Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra."


a) Creo: Pongo mi Fe en que todo es verdad y una doctrina infalible, revelada por Dios.
b) Dios: ¿Quién es?
Es el ser infinitamente perfecto, creador de todo. Hay un solo Dios verdadero que premia a los buenos y castiga a los malos.
¿Cómo se puede probar la existencia de Dios por la razón?
1- Es la causa primera (nadie lo creo). Todo efecto tiene causa
2- La naturaleza tiene un orden
3- Todos los hombres, en la voz de la conciencia, saben lo que es bueno o malo. Esto es porque todos tienen un mismo creador.

Dios es:
Único: Porque sino sería contradictorio, no habría Dios verdadero.
Infinitamente grande .
Espíritu purísimo: No tiene cuerpo.
Un ser simplísimo: No tiene partes ni mezclas.
Eterno: Siempre existió, existe y existirá.
Inmutable: No cambia.
Infinitamente bueno (La suma bondad, todo lo bueno viene de Dios).
Omnisciente: Infinitamente sabio, conoce y sabe todo.
Omnipotente: Dios lo puede todo.

Atributos de Dios:
Santo: Ama la virtud y aborrece el mal.
Justo: Premia o castiga según las obras.
Misericordia: Va y busca al pecador, y lo perdona si se arrepiente de corazón.
Fiel: Cumple las promesas y amenazas que hace.
Inmenso: Esta en todas partes (no se puede medir); pero no todo es Dios. Esta en todos lados por escénica (todo su ser), por presencia (Todo lo ve y sabe) y por potencia (le da y conserva el ser).
Dios esta en tres lugares en forma especial:
En el cielo.
El alma del Justo.
En el templo.

La Santísima Trinidad:
Dios es el principio de todo; y el fin de todas las cosas, son para él y su mayor gloria por lo que es Dueño y Señor de todas las cosas.
En Dios hay tres personas realmente distintas que son el verdadero y único Dios .
Las tres personas son:
Dios Padre, se le atribuye la omnipotencia (la creación).
Dios Hijo, se le atribuye la sabiduría y redención.
Dios Espíritu Santo, se le atribuye la bondad.

c) Creador:
Creo todo de la nada, lo creo por amor.
El hombre tiene una dignidad mayor porque tiene alma (es lo más importante que tiene el hombre). El alma tiene dos potencias:
1- Inteligencia: Para conocer la verdad.
2- Voluntad: Para amar y alcanzar el bien.
El hombre elige que hacer, los animales no, por eso somos libres.


2° Art.: "Creo en Jesucristo, su Único hijo, Nuestro Señor..."



1- ¿Quién es Jesucristo? (SJ. 1, 1-16)
† † † En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. El estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por El, sin El nada se hizo. Cuanto ha sido hecho, en El es vida, y la vida es la luz de los hombres; la luz luce en las tinieblas, y las tinieblas no la sofocaron.
Hubo un hombre enviado de Dios, de nombre Juan. Este vino como testimonio, para dar testimonio de la luz, a fin de que todos creyeran por él. No era él la luz, sino el testimonio de la luz.
Existía la luz verdadera que, con su venida a este mundo, ilumina a todo hombre. Estaba en el mundo; el mundo fue hecho por El, y el mundo no lo conoció. Vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron. A todos los que lo reciben les da el ser hijos de Dios; los que no nacieron ni de la sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de querer de hombre, sino de Dios.
Y el Verbo se hizo carne, y habitó con nosotros, y nosotros vimos su gloria, gloria cual de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan daba testimonio de El y gritaba: "Este es del que yo dije: El que viene detrás de mí ha sido antepuesto a mí, porque era primero que yo".

Tenía que salvar a la humanidad por lo cual tenia que ser hombre, pero como la dignidad de la ofensa se mide por la dignidad del ofendido la ofensa era infinita, entonces también tenia que ser Dios para que el padecimiento sea infinito.
En Jesucristo hay una sola persona, que es divina, y dos naturalezas, divina y humana; esta unión se llama Hipostática.

Dios de todo mal saca bien: Por el bautismo somos miembros del cuerpo místico de Cristo, la Iglesia, y por los méritos de Cristo tenemos más gracia que la que hubiéramos tenido sin pecado original.


2- ¿Porque la diversidad de nombres?
Principales títulos de Nuestro Señor:
Jesús: Significa "Dios salva". (Hechos 4,12; 9,14; Sgo 2,7; SJ 15,16; etc.).
Cristo: "Mesías = Ungido". Se ungía a los reyes, sacerdotes y algunos profetas, y su misión es
p; de sacerdote, profeta y rey.
Hijo de Dios: Este título se usaba para quienes tenían una filiación intima con Dios. (Lc 22,70;
p; Mt. 6,9).
Señor: Es el nombre con el cual Dios se reveló a Moisés. Representa su dominio sobre el
p; pecado, naturaleza, muerte, etc.

Razones de la divinidad de Cristo: (SJ 3,1-21)
- Las profecías de la sagrada escritura.
- Los milagros que hizo en confirmación de su divinidad.
- La resurrección de Jesucristo después de su muerte en Cruz.}
- La pureza de su doctrina y moral, dignas solamente de Dios.
- La fundación de la iglesia y su estabilidad a través de los tiempos, a pesar de las persecuciones de sus enemigos.


3° Art.: "...que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen..."


- El Espíritu Santo hizo la obra porque es bondad y amor. En el momento de la concepción ya existía antes sólo como Dios, en la concepción Jesús es engendrado, no creado, para ser también humano.
- San Jose solo es Padre adoptivo, lo crió.
- La madre es la Sma Virgen María, la cual fue siempre virgen (antes, durante y después del parto).


4° Art.: "...padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado..."


Significa que Cristo no redimio y para ello tuvo que sufrir mucho, aunque lo hizo por amor, y no podemos ignorarlo, no debemos ser desagradecidos. Esto ocurrio en la epoca de Pilatos, es real.


5° Art.: "...descendió a los infiernos, al tercer día resucito de entre los muertos..."


No se refiere al infierno sino al limbo de los justos, este era el lugar a donde, hasta nuestra redención, iban las almas de los que morían en gracia de Dios. Las puertas del cielo estaban cerradas por el pecado original y Cristo las abrió llevando a las almas justas.
Así se cumple la profecía que dice que "hasta los muertos les llegará la buena noticia".
La resurrección es verdad:
(Hechos 3,15; SJ 20, 19-29; Lc. 24,5-6).
Jesús se le apareció a numerosas personas luego de haber muerto y tenía un cuerpo glorioso. Podía comer y se lo podía tocar con lo cual tenia cuerpo; y propiedades del cuerpo glorioso como atravesar paredes.
Características del cuerpo glorioso:
1- Atravesar las paredes. Sutileza.
2- Agilidad (Iva a donde quería con solo pensarlo).
3- Impasible (Sin dolor).
4- Claridad (es como una luz que irradia el cuerpo).
Esta resurrección no es igual a las del evangelio (SJ 11,38-44) hechas por Cristo, sino eterna por eso toma el cuerpo glorioso. La única persona con este cuerpo es Cristo ya que el resto lo tendrá al fin del mundo.
La divinidad de Jesús estaba con el alma y el cuerpo, al resucitar se une el cuerpo y alma humano ya que la divinidad no se puede dividir.


6° Art.: "...subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso."


- Subió a los cielos en la ascensión.
- Esta a la derecha porque tiene la misma gloria.

¿Para que subió a los cielos?
1°- Para tomar posesión del reino que conquisto con su muerte.
2°- Para prepararnos un lugar en la gloria.
3°- para ser mediador y abogado delante del Padre eterno.

Jesús como naturaleza humana esta en el cielo y en la eucaristía; y con naturaleza divina en todas partes (porque es Dios). La ascensión a los cielos fue por sus propios medios, porque él quiso y tenía el poder para hacerlo. En cambio la Virgen María fue llevada por los ángeles, por eso se la llama asunción.


7° Art.: "Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y muertos."


Vivos y muertos quiere decir buenos y malos. (Ecle 7,40).
Acuerdate de los novísimos o postrimerías y no pecarás; estos son:
1- Muerte: Ocurre cuando el alma se separa del cuerpo. A todos nos va a tocar, igual que el juicio, pero no sabemos cuando por lo que hay que vivir siempre bien.
2- Juicio: Ocurre inmediatamente después de la muerte; hay que pensar como vivimos ya que se nos va a juzgar según nuestras obras y la sentencia será infierno o cielo eternamente.
Habrá 2 juicios:
Particular: después de muertos.
Final: Se confirma la sentencia y se hace publica, este será al fin del mundo.
3- Infierno: En el hay sufrimiento por siempre, hay 2 tipos de penas:
Espirituales: del alma (Ej. privarce de ver a Dios).
Corporales: del cuerpo (Ej. el fuego).
4- Cielo: Van las almas que mueren en gracia de Dios o las que han purgado, en el purgatorio, las penas de sus pecados. El purgatorio es temporario y el cielo eterno, donde lo más importante es ver a Dios.

El limbo de los niños: Sin bautismo no se puede ir al cielo y sin uso de razón no se puede condenar, por eso existe el limbo de los niños (menores de 7 años aproximadamente) para los que mueren sin ser bautizados.
Fin del mundo: Cristo vendrá a juzgar a los vivos y muertos al fin del mundo, donde confirmará la sentencia particular. Aunque hay señales remotas (Apostacía general, predicación del evangelio por todo el mundo) y cercanas (Conversión de los Judíos, anticristo y cataclismos) en la biblia no se sabe cuando será por eso como dijo Cristo hay que: "Velad y orad".



8° Art.: "Creo en el Espíritu Santo,..."

Es la 3° persona de la Santísima Trinidad, que es tan verdadero Dios como el Padre y el Hijo. Se le atribuye la santificación de las almas y la dirección de la Iglesia. Éste bajo en pentecostés sobre los apóstoles y la iglesia (Hechos 2,1-4).
Los dones no dependen del hombre, aunque éste debe pedirlos y una vez recibidos usarlos, sino del espíritu Santo que los infunde. Los infunde en nosotros para aumentar nuestras virtudes .


9° Art.: "...la Santa Iglesia Catolica,..."

Creemos en la Iglesia Catolica que fue fundada por Cristo. Esto incluye al Papa que posee infalibilidad (no se puede equivocar) en temas de religión y costumbres, y el magisterio de la Iglesia que es la encargada de formular los preceptos, estudiar la palabra de Dios, los misterios, establecer los dogmas, beatificaciones y todos los asuntos de relacionados con la religión. Al estar integrada por personas es de suponer que no es perfecta y tiene errores pero nunca importantes como beatificar a alguien que no es santo, confundir un dogma, etc. ya que Dios la asiste como el mismo lo dijo.
Y llegandose Jesús, les habló diciendo: "Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Pdre, del Hijo y del Espiritu Santo, y enseñandoles a guardar todo cuanto yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los dias hasta el fin del mundo ". (Mt. 28, 18-20)

10° Art.: "...la comunión de los santos,..."

No importa donde estemos, las almas de los integrantes de la Iglesia forman un cuerpo cuya cabeza es Cristo. Estamos todos unidos y debemos orar los unos por lo otros. Estando en la tierra debemos rezar por nuestro projimo y las almas del purgatorio; las almas que estan en el cielo no necesitan de nuetra oración aunque pueden interceder por nosotros, claro esta que solo interceden ya que solo Dios tiene "poder" de hacer lo que quiere. Las almas del infierno no tienen salvación posible, lamentablemente estan perdidas eternamente.

11° Art.: "...el perdon de los pecados,..."

Nadie es perfecto y la mayoria algo mal ha hecho pero no importa la gravedad ya que si estamos realmente arrepentidos y nos acercamos a Dios para servirle en adelante todo nos perdonará porque su misericordia es infinita. Para ello el mismo Jesus creo el sacramento de la confesión.

12° Art.: "

;... la resurrección de la carne y la vida eterna."

La muerte no es definitiva, no solo perdura el alma que va al cielo, purgatorio o infierno según sus actos sino que al fin del mundo Cristo vendrá a juzgar a los vivos y muertos y quienes merecieron el cielo, y el purgatorio ya que este es un paso previo para purificar al alma, resucitaran y tendran un cuerpo glorioso como el de Jesucristo luego de su resurrección. El cuerpo glorioso ya se explico en el articulo 5